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Silvia Herreros de Tejada recomienda a la ECAM…7 películas para reflexionar sobre la maternidad
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Silvia Herreros de Tejada es profesora ECAM de Guion. Es autora de la novela La mano izquierda de Peter Pan (Espasa, 2017) y del ensayo Todos crecen menos Peter (Lengua de Trapo, 2009, Premio Caja Madrid). Productora teatral en la compañía La_Abducción, ha sido guionista y directora de documentales para Documentos TV (Senos) y Canal Plus (Solteros Buscando Amor, Enamorados, Tocados por la suerte…). Actualmente, escribe su próxima novela con el apoyo de la Beca Leonardo de Creación Literaria que concede la Fundación BBVA. Para celebrar el Día de la Madre, le hemos pedido que nos recomiende películas que reflexionen sobre la maternidad:

Fui madre hace pocos meses y hace pocos meses también, perdí a mi madre. En esta frase subyace una figura retórica muy clara: una antítesis o contraste, que consiste en “oponer dos ideas empleando palabras antónimas o frases de significado contrario, cercanas en proximidad y de estructura gramatical similar”. En este tiempo que la maternidad me ocupa espacio y reflexión, tiendo a pensar que se trata de una experiencia, en sí misma, colmada de antítesis y contraste, idea que se refleja en estas 7 películas donde aparecen madres o casi-madres que entiendo, admiro, temo y, por supuesto, echo de menos.

Mientras seamos jóvenes (Noah Baumbach, 2015)

Las dudas sobre la maternidad

Hay una escena en esta película que refleja a la perfección el sentimiento de muchas no-madres contemporáneas: acompañar a una amiga madre a un evento para bebés o niños, sentirte imbécil, odiar a la prole ajena y dudar mucho si quieres meterte ahí. En Mientras seamos jóvenes, la trama se centra en un matrimonio, Josh y Cornelia (Ben Stiller y Naomi Watts), ambos de cuarenta y pocos años, y sumergidos en una crisis de mediana edad de libro. Él quería ser cineasta y ahora es profesor; ella, tras dos embarazos frustrados y varios tratamientos, ha decidido que ya no será madre. Sin embargo, la amistad con una pareja de veinticinco años llevará tanto a Josh como a Cornelia a replantearse su vida, y también la posibilidad de adoptar un hijo.

 

Peter Pan, la gran aventura (P. J. Hogan, 2003)

La pequeña madre

En esta estupenda adaptación del clásico de J. M. Barrie, donde los protagonistas, más que niños, son adolescentes inmersos no solo en las aventuras de Nunca Jamás, sino también en una creciente tensión sexual, llama la atención la frustración de Wendy (Rachel Hurd-Wood) ante la insistencia de Peter Pan (Jeremy Sumpter) de que ella sea su “madre”. Dan Kiley, el psicólogo que acuñó el síndrome de Peter Pan o de la eterna juventud, también dio nombre al síndrome de Wendy, que describe a las mujeres que tienden a comportarse con sus parejas como si fueran sus madres. La película de Hogan, no obstante, muestra a una Wendy que se niega a encorsetarse en ese rol, se hace pirata y se enfrenta a Peter Pan, convertido en enemigo al haber rechazado su amor. Las madres en toda la obra de Peter Pan son esenciales: ya que son ellas quienes transmiten los cuentos y los mundos de fantasía a sus hijos.

 

 

El Piano (Jane Campion, 1993).

El romance entre una madre, una hija, y un piano

Siempre me pareció que en esta película sobraban los hombres. Esto, es evidente, claro, ya que lo que tiene que ver con ellos es sometimiento: el matrimonio obligado de Ada (Holly Hunter) en Nueva Zelanda, el deseo de recuperar el piano perdido, en manos de otro hombre. Dentro de todo el hechizo que suponen las playas y la banda sonora y el doloroso mutismo de Ada, lo más hechizante es la manera de comunicarse que tiene con su hija, Flora (Anna Paquin). El verdadero romance del filme está en ellas, en sus encuentros y desencuentros, en el amor que permanece intacto y en el desasosiego de que la soledad intrínseca de la madre también contagiará a la hija.

 

 

Los descendientes (Alexander Payne, 2011)

La madre que muere dos veces

Los descendientes comienza con una madre en coma tras un accidente de navegación. Y aunque la trama gira en torno a la relación que se establece entre el padre -hasta ahora ausente- (George Clooney) y las hijas, la película entera es un viaje para descubrir y entender a esta mujer: ¿Quién era de verdad? ¿Con quién estaba el día del accidente? ¿Por qué tenía un amante, si parecía que su familia era lo primero? ¿Qué hay de ella en sus hijas? Tras esta primera “muerte”, deciden dejar de mantenerla con vida artificial. Las escenas finales son sobrecogedoras (y sí, es un spoiler): padre e hijas echan las cenizas en el océano más azul que recuerdo en cine; y después comen helado y ven la tele sobre la colcha de la cama en la que murió la madre por segunda vez. La definitiva.

 

Las Horas (Stephen Daldry, 2002)

La mala madre

En esta reescritura posmoderna de la novela de Virginia Woolf La Señora Dalloway, destaca sobre las tres protagonistas Laura Brown (Julianne Moore). He pensado muchas veces en mi vida en Laura Brown. Ella quiere hacer la tarta perfecta para su marido perfecto y que todo ello suponga la experiencia perfecta para su hijo pequeño. Pero esta vida que para los demás es perfecta, a ella le ahoga. Laura Brown quiere irse a una habitación de hotel y leer, y estar sola. ¿Es mala madre Laura Brown por no querer entregar su vida entera -y vender su alma- a su marido y su hijo?

 

Sonrisas y lágrimas (Robert Wise, 1965)

La madre perfecta

Y eso que no es la verdadera madre. Fraulein María (Julie Andrews), una novicia con dudas se convierte en la nueva institutriz de los siete hijos del viudo Capitán Von Trapp (Christopher Plummer). Y bueno, si todo el mundo ha visto esta película tantas veces como la vi yo con mi madre, ya se sabe lo que pasa: Fraulein María y los niños cantan y bailan mucho, una Baronesa quiere casarse con el Capitán, pero éste se da cuenta de su amor por Fraulein justo a tiempo y antes de que lleguen los nazis. A mi madre le encantaba esta película por muchas cosas, pero sobre todo por la oposición entre el paraíso perdido (¡oh! ¡La canción de Edelweiss!) y el paraíso recobrado en la figura de la madre perfecta… Austria quedaba atrás, pero tras cruzar los Alpes a pie, quedaban muchos otros paraísos.

Estas no son las típicas películas para el Día de la Madre, pero sí son las que a mí me resuenan en cuanto a mi experiencia de haber sido hija, y de ahora ser madre.

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