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Eva Bodas y Claudia Ortega (#alumniECAM) nos cuentan su experiencia en el FIRE!! Lab

‘Oh cariño’, de las #alumniECAM Eva Bodas y Claudia Ortega se alzó con el Premio al Mejor Proyecto en una nueva edición de FIRE!! Lab, el laboratorio de desarrollo de largometrajes de ficción y documental de temática LGBTI, cuyo principal objetivo es incentivar la producción de los proyectos y su comercialización en España. Su proyecto ‘Oh, cariño’ se alzó con el Premio al Mejor Proyecto en una nueva edición de Fire!! Lab.

Hemos estado charlando con sus creadoras y nos han contado como fue la experiencia en el programa. ¡Sigue leyendo!

¿Cómo habéis vivido vuestra experiencia en el FIRE!! Lab?

El FIRE!! Lab ha sido una experiencia increíble, no solo por los talleres y los encuentros con profesionales de la industria que no solo nos han ayudado a ver nuestro proyecto desde otras perspectivas y a potenciar los puntos fuertes, sino también por haber podido compartir cuatro días intensos y llenos de conversaciones y debates sobre cine con las compañeras de los otros proyectos seleccionados. Eva y yo siempre lo decimos, lo mejor de los laboratorios y festivales es sin duda conocer a otras cineastas, sus proyectos, sus visiones y sus motivaciones como artistas.

¿Qué destacaríais de vuestra sesión de pitching?

Todas las sesiones del FIRE!! Lab han sido muy productivas. Como comentaba antes, poder estar de forma tan intensa con los tutores nos ha ayudado a poner el foco en cuestiones concretas, a ver los puntos fuertes y potenciarlos, así como a localizar los puntos mas flojos del proyecto. A veces nos resulta difícil explicar nuestra historia. Cuando se leen el guion es muy fácil tener una conversación porque la lectura les sumerge en el mundo y los personajes pero en los pitchs siempre nos encontramos con trabas a la hora de explicar de qué va ‘Oh, cariño’. En ese sentido, la sesión de pitch que tuvimos en el FIRE!! Lab nos hizo preguntarnos cuáles eran los puntos claves de la historia, los elementos esenciales del guion y buscar la mejor forma de trasmitirlos.

¿Qué podéis contarnos de vuestro proyecto?

Que es un proyecto hecho con mucho cariño. Escribí el guion en plena pandemia, cuando lo único que quería era asomarme al balcón de la casa de la playa de mis abuelos y ver el mar. Buscando un punto de fuga, un poco de calma en medio del caos, me encontré con un personaje y me enamoré de su historia. Lo escribí más como una oda a los veranos de mi infancia que como un principio de proyecto pero lo envié al programa de CimaImpulsa y, cuando me seleccionaron, me puse en contacto con Eva.

Solo la conocía de vista de la escuela pero había escuchado muchas cosas buenas sobre su trabajo como productora y no dude en proponerle subirse al barco. Y se subió y disfrutamos juntas de Cima. Desde que acabó el programa el pasado febrero, hemos sido seleccionadas en el programa de pitch de Ibicine y en el Fire! Lab, así que supongo que el viaje no ha hecho más que empezar.

¿Cómo de necesarias son este tipo de iniciativas para apoyar al talento joven?

En mi caso, he encontrado en los laboratorios la manera de impulsar mis proyectos y darme a conocer. Muchas veces el talento no es suficiente si no hay un sello de confianza. Son iniciativas que no solo apoyan en lo profesional, sino también en lo emocional: te dan impulso, fuerza para seguir luchando y fe en la necesidad de contar historias.

En pleno mes del Orgullo LGTBIQ+, ¿pensáis que hay suficiente representación de este tipo de narrativas en el cine?

No. Por supuesto, es innegable que cada vez hay más representación en el sector cinematográfico y es todo un logro pero todavía no es suficiente. Queda mucho por hacer. Una de las cosas que más nos obsesiona a Eva a mí es contar una historia en la que se da un romance de verano entre dos mujeres y que eso no sea un conflicto.

Estoy un poco cansada de ver que en películas con representación LGTBIQ+, los personajes del colectivo son siempre el problema. Nosotras queremos contar una historia sencilla en la que no importe quién esté con quién y en la que la sexualidad o la identidad de género del personaje no sea ni un problema, ni el eje de conflicto central. Oh, cariño es la historia de un verano en el que nuestra protagonista encuentra en la fuerza del deseo y en la intimidad del sexo un lugar seguro en el que resguardarse de sus problemas, un bálsamo.

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