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Entrevista a Lorenzo Pascasio, director del #CortoECAM, ‘Las puertas del paraíso’, nominado en el Festival de Málaga

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Lorenzo Pascasio es director y alumni ECAM, recién egresado de la escuela. Es aquí donde confirma su vocación y dirige pequeñas piezas. Las puertas del paraíso (2020) es su primer cortometraje profesional, producido como trabajo final de Diplomatura y distribuido a través de #ECAMDistribución. El corto se presentó en el Festival de cine de Sant Joan d’Alacant y ahora llega a la Sección Oficial del Festival de Málaga.

Entrevista al director de ‘Las puertas del paraíso’, Lorenzo Pascasio

¿Qué significa para ti estar en Málaga?
Mucho, la verdad. Resulta muy gratificante. Primero, porque el corto viaja (y nosotros con él) y se va a proyectar en una pantalla de cine (algo que no es tan sencillo hoy día). Lo podrán ver en la sala espectadores muy diversos, desconocidos para mí (y la mayoría desconocidos entre ellos, claro), una forma de ver el cine en la que todavía creo, especial y poderosa. Tiene, por tanto, mucho sentido, porque ese es uno de los fines, por no decir el principal, que me ha guiado a mí y al resto del equipo en la realización del corto. Que el público lo vea en la sala, y ya cada espectador considere, significa la culminación de un proceso largo y complejo en el que nos hemos enfrentado a muchas decisiones y se han vivido momentos únicos.

El Festival de Málaga es un marco de exhibición -entre otras cosas- muy reconocido y singular en nuestro país, desde el punto de vista cultural, institucional, social, industrial… En él se vienen presentando a lo largo de tantas ediciones muchas obras de gran nivel artístico y técnico, realizadas por personas que conocen bien el oficio y que respeto mucho. En esta edición también ocurre. Nosotros estamos ahí con un corto realizado por personas que estamos empezando en la profesión, con humildad, formadas juntas en la ECAM, en un periodo no muy largo de tres cursos, con distintas vicisitudes… y hemos puesto mucho de nosotros mismo en este proyecto. Hemos tratado de hacerlo con sensibilidad, madurez y perseverancia. Es una alegría estar en Málaga porque creo que es el fruto del trabajo bien realizado de mucha gente, los que han participado en el corto y también mucha gente que trabaja en la ECAM en diferentes labores.

También resulta curioso, por decirlo de algún modo, porque el corto es el mismo, con o sin selección en Málaga, pero de repente sientes un respaldo que es difícil de encontrar, un reconocimiento, que gente que no conoces ha decidido que esté en el festival y eso te da aliento para seguir. En lo personal, una cosa que me ha costado es creerme que puedo dirigir cine, porque no es fácil por muchas circunstancias que ya sabemos, ni es lo más accesible, y que tu trabajo se pueda ver en un festival así, te ilusiona.

¿Cuándo estabas estudiando en la ECAM, te imaginabas que esto ocurriese?
Cuando estaba estudiando en la ECAM pensaba más en otras cosas. Estás a otra y no es algo que te pares a imaginar fríamente. Te ocupas en hacer las prácticas conjuntas, aprender, realizar el proyecto final, que este salga bien para ti y tus compañeros del equipo. Estás centrado en aprender a hacer lo que quieres hacer, reflexionar, probar y tratar de escuchar mucho, estar despierto, para lograr expresarte y decirle algo a los demás con ello. Si quieres hacer películas es natural pensar en que se vean, interesen, impliquen a los espectadores y, por tanto, en la posibilidad de estar en festivales, por ejemplo. Por lo menos yo lo pienso. Pero no sabes qué puede pasar. Como decía de algún modo en la respuesta anterior, efectivamente, este es un corto elaborado por un equipo de gente que está empezando, en un contexto formativo, de escuela de cine. En ese momento, hace ya unos meses, un festival de cine como el de Málaga nos parecía algo lejano. Por eso estamos muy contentos.

¿Qué nos puedes contar sobre el cortometraje?
Para mí esto es difícil de contestar de manera “corta”, sería quizá más largo que el corto, pero hay que intentarlo. Creo que en esencia es la historia de alguien que trata de dar un paso, atreverse a cambiar en parte su vida, perseguir y responder a la ilusión; pero para ello hay que arriesgarse, apostar algo, y saltar por encima de los miedos,  las dudas, las obsesiones. Eso es toda una aventura, íntima. Estar dispuesto a perder para ganar. El protagonista se ha acostumbrado a que las cosas sean de una manera, cómodas, envueltas en una falsa sensación de seguridad, ese peligro acecha todo el rato, a veces lo llaman “modo de vida”. Se obsesiona con el orden, entendido como que todo siga como está. Pero despierta al conocer a otra persona, no puede controlarlo, ese es uno de los acontecimientos que más nos puede avivar. Llamemos a eso amor, por ejemplo, en un sentido amplio. Que es diferente en cada uno y en cada lugar, pero que casi todos reconocemos, aunque no sepamos nombrarlo, ni entenderlo. Un clásico. ¿Nada nuevo? Yo quería partir de ese hecho, del encuentro entre dos personas para explorar una visión propia sobre el asunto con romanticismo. Sin ocultar otras obras, otra películas, que me inspiran.

Pero soy muy defensor de que las películas van de varias (normalmente muchas) cosas, aunque partan de una sola: la soledad, el paso del tiempo (porque eso está en todo), el trabajo y sus liturgias, la relación con el arte, las formas y las apariencias, la casualidades, las oportunidades… Es la historia de dos pero poniendo el foco en el personaje masculino, en un lugar muy concreto: un museo de bellas artes. Un espacio muy atractivo para mí, que te permite explorar el mundo de las representaciones, la forma física de las cosas, la pintura, el color… Y todo lo que nos dice el entorno de los personajes (uno y el mundo, y en el mundo). A  veces la pinturas dicen cosas de los personajes que ellos no pueden… otras parece que se burlaran de ellos. Las metáforas, el subtexto, los cuadros dentro del cuadro… reflexionar sobre esos límites, utilizarlos, el de los marcos y los contextos, los del cine, los de uno mismo… porque se vuelven difusos. Bueno, corto el rollo, ya aparecen muchos puntos suspensivos.

¿Cómo definirías tu paso por la ECAM?
Para mí ha sido sido vital, fundamental, muy rico, de un modo muy íntimo. Con momentos muy alegres. Hay otras formas de llegar a hacer cine, pero este es uno de los medios que he encontrado, y creo que es al final un muy buen medio si lo puedes aprovechar. La escuela puede proporcionar eso. Para mí ha significado tomarme en serio mi vocación, entender qué es eso que suena un poco grande, comenzar a emprender un camino determinado. Me ha ayudado a entender mejor qué es dedicarse al cine, que tantos aspectos abarca. Saber que su naturaleza creativa y expresiva es lo más interesante. Y conocer a gente fundamental para mí ahora mismo, con los que quiero seguir descubriendo senderos, tanto en el plano amistoso y el creativo y profesional.

¿Proyectos a la vista?
Sí, estoy explorando ideas, intereses, cuestiones a las que me voy acercando cada vez más. Estoy en ese momento. Hacer una peli es una aventura, un camino de conocimiento -¡vamos a ponernos místicos!-. Concretando un poco, estoy tratando de escribir un cortometraje, porque es lo que creo que puedo levantar ahora mismo más fácilmente, y poder rodarlo más pronto que tarde. Porque me apetece rodar también así, después de haber escrito. Estoy buscando ese próximo proyecto. A partir de él, junto a la experiencia de “Las puertas del paraíso”, llegar a otras longitudes y construcciones narrativas. Me gustaría plantearme un largometraje.

En cuanto a los temas, estoy tratando de componer una historia de profesores de instituto, abordar los mundos de la educación, la distancia generacional, la convivencia de los adolescente y lo maduro… Contado así no parece muy nuevo -¿qué lo es?- pero voy dibujando esa mirada a fuerza de mirar. Lo que pasa que esto es más bien largo, ¿no era mi idea hacer un corto? Últimamente, también imagino a un dependiente de una papelería (lugares que me encantan), rodeado de cuadernos sin estrenar y folios en blanco, bolígrafos -tinta, papel-, que quiere ser escritor y, por tanto, se frustra porque no es capaz de escribir lo que espera, o directamente no escribe. Igual en lugar de en una papelería podría trabajar en una imprenta, no es lo mismo, claro… Ya os contaré.

 

Más sobre el cortometraje

 

Dirección: Lorenzo Pascasio Molinero. Producción: ECAM. Guion: Salvador Mesa, Mikel S. Galarza. Dirección de Fotografía: Valle Lázaro. Música: María Báez Troin. Montaje: Oscar Montesinos. Reparto: Vito Sanz, María Herrador, Ana Corella, Blanca García González. Distribución: ECAM. Ventas internacionales: ECAM.

Sinopsis: 

Fernando es vigilante de sala en un antiguo Museo de Bellas Artes de Madrid. Un día cualquiera, descubre que su cuadro favorito no está colgado en su lugar de siempre. Ansioso por saber su paradero, en su búsqueda se encuentra con María una luminosa restauradora recién llegada al museo para trabajar en el lienzo Ausente. Ambos se irán conociendo durante los descansos que deja cada jornada laboral.

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